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domingo, 1 de febrero de 2009

Por Que Esto Tenía Que Pasar.


La imagen no me pertenece. El dueño del Copyright es este artista.

http://lenity.deviantart.com/art/Bella-x-Edward-Twilight-63466368

Bueno, mucho tiempo sin hacer ninguna crítica de libros, y creo que este podría ser el momento ideal. Si bien hace ya bastante tiempo que me terminé la saga de Crepúsculo, quería hacer una crítica constructiva sobre los libros, que, a mi parecer, son entretenidos, pero tienen algunas pautas que vergüenza me daría escribirlas.

En el primer libro, he de decir que me pareció auténticamente deleznable, la forma en la que se mostraba el amor entre Bella, la protagonista, y Edward, algo a lo que llaman vampiro. Desde un principio, el personaje de la "heroina" se ve atraída por el físico del personaje masculino en cuestión, y digamos que el tochazo de cuatrocientas páginas acaba siendo un resumen de "lo guapísimo que es Edward, lo bueno que está, los magníficos ojos, pelo, dientes, aliento..."

Vamos a ver, en algún momento se hace alusión a su aliento como algo increible. Seamos sinceros, esa cosa se alimenta de SANGRE! Desde cuando la sangre en putrefacción tiene buen olor? Por mucho que se lave la boca, tanto como para oler maravillosamente dudo que lo sea.

Ya desde un principio se nos manifiesta el amor verdader como algo basado sencillamente en un impulso primordial, físico, en atracción principal. Bella acaba enamoradísima de Edward, y en cuestión de un mes su única aspiración es convertirse en vampiro para poder estar siempre con él.
Del mismo modo, el personaje de Bella, típico personaj Mary Sue, rechaza todo lo que tenga que ver con Forks, y desde el mismo momento en que ella conoce a la guapísima familia de Edward, rechaza totalmente a todos los compañeros de clase, por sus vanales conversaciones sobre cosas sin sentido, como el baile de fin de curso, el cine, o la ropa. Por que hablar sobre comer carne, y lo maravilloso y estupendo que es Edward denota totalmente un nivel intelectual superior, tal que el mismísimo Leonardo DaVinci estaría furioso por no alcanzarlo.

Edward es un personaje también para rememorar. Se lo denomina vampiro, y algo así como vegetariano por no comer sangre humana. Bueno, podría ser peor, podría ser vegetariano de verdad.
Bromas aparte, este individuo se le denomina como un personaje perfecto en todos sus sentidos, pese a que se aprecian patrones de maltratador en alguno de sus actos. Es un hombre abusivo, y obsesionado con Bella, que no pierde oportunidad de llamarla torpe, y hacer denotar su misma patosidad de diferentes maneras. Entre ellas le corta los circuitos de arranque del coche para evitar que pueda cogerlo, y, según él, se haga daño. La vigila mientras duerme. Le prohibe ir con sus amigos a diversos lugares, por miedo a que salga herida (bueno, eso en mi país es ser dominador). Se muestra obstinado en sus ideas, y a Bella complaciente.

Lo más preocupante de toda la situación es la visión que la mujer da a esta relación. Está clinicamente obsesionada con él, hasta el punto que intenta suicidarse cuando él se marcha, y descubre que tiene visiones (que nunca explican por qué, por lo que intuimos que Bella padece un brote esquizoide, y necesita tratamiento), por lo que se pone en peligro para poder apreciar estas alucinaciones. Todo en lo que él se muestra posesivo y manipulador, a ella le parece algo normal, encantador, y es la razón por la que está super enamorado de ella.

Del mismo modo, las mujeres del libro parecen tener una única razón de existencia, y un único objetivo en la vida, que es casarse y tener hijos. Bella no tenía ningún sueño, pero cuando conoce a Edward, la idea de casarse adolescente le parece estupenda, y deja de lado cualquier tipo de objetivo que pudiese obtener, y enfoca su vida alrededor del personaje masculino.

Volviendo al tema de los vampiros, quizá lo que más me enervó fue el hecho de que brillasen a la luz del sol como un gusiluz. Eso no es un vampiro!

Uno de los momento más trágicos para mi es cuando se encuentra pensando en cual de los dos personajes masculinos quedarse, si el licántropo, o el vampiro en cuestión. Al ponderar las dos vidas, nos vemos con la vida junto a Jacob, donde ambos envejecerían en la reserva de LaPush, tendrían hijos, y vivirían felices. Junto a Edward, sería inmortal y vería morir a toda su gente, pero claro, sería bellísima.
Y elige al vampiro! Un egoismo puro, al obviar a sus familiares y amigos, solo por ser guapa y estar con el vampiro, sin pensar en el dolor que les puede causar a ellos, el tener que abandonarlos por verse convertida.

Aunque el remate lo tiene el cuarto libro. Se queda embarazada del vampiro, por que lógicamente, los espermatozoides pueden aguantar 70 años en los huevos, sin morir. El monstruo del que se preña, es una cosa sádica que se la está comiendo por dentro, pero claro, ella decide tenerlo por que es fruto de su amor con Edward, aunque luego muera por el embarazo. En vez de aceptar la propuesta más lógica, que es abortar a esa cosa.

Dejando a un lado estos temas, una de las cosas más enervantes de la saga es como Meyers es incapaz de matar a ninguno de sus adorados personajes. Pese a todos los inconvenientes, al final todos son felices y comen perdices, por que el pobre Charlie acepta el matrimonio, y no deja de verla, por que decide no saber que le ha pasado a su hija. Jacob acaba imprimándose de la hija de Bella, Reneesmee (o como cojones se diga), que hay que decir que es la cosa más sucia que he leido nunca. Todos menos Leah, que acaba más sola que un cero a la izquierda. Siempre mueren los malos, y los buenos son cojonudos.

Aún no nos hemos adentrado a comentar el vocabulario. Se hace un abuso excesivo de adjetivos positivos, hasta el punto que escuchar constantemente lo maravillosos que son algunos personajes resulta repetitivo y odioso. El lenguaje es simple, y la escritura no destaca precisamente, como una cosa magnífica.

Como ya he dicho, el libro es entretenido, pero francamente, no me parece de una calidad tal como para que millones de personas estén babeando fanáticamente sobre ellos. Es más, incluso se han hecho comparativas con Harry Potter, que, francamente, no solo es insultante, si no que Rowling y Meyers no tienen nada que ver.

Espero no haberles aburrido demasiado. Ahora me estoy leyendo el tercero de Eragon, así que ya iré preparando la crítica en cuestión.