Esto me lo mandó una amiga, que la vereis este año por la facultad. Estaba revisando el correo y lo encontré. Me hizo gracia, así que lo pongo para que lo leais todos.
Comparativa: El avance de España en 30 años:
Escenario: Manolo tiene pensado ir al bosque después de clase, según entra al colegio le enseña una navaja a Pancho con la que pretende hacer un tirachinas.
Año 1977 : El subdirector lo ve y le pregunta donde las venden, y le enseña la suya, que es antigua, pero mas buena.
Año 2007 : La escuela se cierra, llaman a la guardia civil y llevan a Manolo al reformatorio. Antena 3 y Tele cinco presentan los informativos de las 15:00 desde la puerta del colegio.
Escenario: Fran y Marcos se reparten unos puñetazos después de clase.
Año 1977 : Los compañeros los animan, Marcos gana. Se dan las manos y terminan siendo colegas en los billares.
Año 2007 : La escuela se cierra, Tele cinco proclama el mes antiviolencia escolar, el periódico 20 minutos titula a cinco columnas el asunto y Antena 3 aposta de nuevo a Matías Prats en pleno temporal frente a la puerta del colegio para presentar el telediario.
Escenario: Jaime no para quieto en clase. Interrumpe y molesta a los compañeros.
Año 1977 : Mandan a Jaime a ver al director y éste le echa una buena bronca. Vuelve a clase, se sienta en silencio y no vuelve a interrumpir más.
Año 2007 : Se le administran a Jaime grandes dosis de Ritalin. Se transforma en un Zombi. La escuela recibe una subvención por tener un discapacitado.
Escenario: Luis rompe el cristal de un coche en el barrio; su padre saca el cinturón y le pega unos buenos latigazos con él.
Año 1977 : Luis tiene más cuidado la próxima vez, crece normalmente, va a la universidad y se convierte en un hombre negocios con éxito.
Año 2007 : Arrestan al padre de Luis por maltrato a menores. Sin la figura paterna, Luis se une a una banda. Los psicólogos convencen a su hermana de que el padre abusaba de ella y lo meten en la cárcel. La madre de Luis se enrolla con el psicólogo. Mercedes Mila abre la final de Gran Hermano con un discurso relativo a la noticia.
Escenario: Juan se cae mientras echaba una carrera y se araña en la rodilla. Su profesora, María, se lo encuentra llorando al borde del camino. María lo abraza para confortarlo.
Año 1977 : Al poco rato, Juan se siente mejor y sigue jugando.
Año 2007 : María es acusada de perversión de menores y se va al paro. Se enfrenta a tres años de cárcel. Juan se pasa cinco años de terapia en terapia. Sus padres demandan al colegio por negligencia y a la profesora por trauma emocional, ganando ambos juicios. María, en paro y endeudada, se suicida tirándose de un edificio. Cuando aterriza, lo hace encima de un coche y también rompe una maceta. El dueño del coche y el dueño de la planta demandan a los herederos de María por destrucción de la propiedad. Ganan. Tele cinco y Antena 3 producen juntos la película y definitivamente el plató de los informativos ya queda emplazado en medio de la calle.
Escenario: Se pelean un niño blanco y un niño negro por llamarle chocolate.
Año 1977: Se dan de tortas se levantan y cada uno a su casa. Mañana son amigos
Año 2007 : Tele5 envía a sus mejores corresponsales. Antena 3 prepara un reportaje de esos de a fondo donde un gran equipo de periodistas pasan un día en un colegio con niños. Se emiten programas documentales sobre pandilleros y odio racial, las pseudo juventudes hitlerianas fingen revolucionarse al respecto y el Gobierno instaura nuevas leyes y le pone un piso a la familia del negrito.
Escenario: Tienes que hacer un viaje.
Año 1977 : Viajas en un avión de Iberia, te dan de comer y te invitan a lo que quieras de beber, todo servido por azafatas espectaculares en un asiento en el que caben dos como tú.
Año 2007 : Entras en el avión abrochándote el cinturón de los pantalones que te han hecho quitar para pasar el control, te sientan una butaca en la que si respiras profundo le metes el codo en el ojo al de al lado y si tienes sed el azafato poliglota te ofrece una carta con las bebidas y sus precios subidos un 50% por que si. Y no protestas por si acaso cuando aterrizas te meten el dedo mas largo del mundo por el culo para ver si llevas drogas.
Escenario: Pedrito, 19 años, gran fama de macarra ganada a base de horas en los futbolines, chupa de cuero con piezas metálicas de mecheros engarzadas y Derbi FDS trucada; se folla a Sara, quinceañera hiperdesarrollada que ya despunta entre sus compañeras de barrio.
Año 1977 : Pedrito es el puto AMO. Sarita es la 'mayor' de sus amigas y la experimentada .
Año 2007: Tras un linchamiento público a nivel nacional, con especial ensañamiento por parte de algunos tertulianos televisivos habituales y ministras progres, Mercedes Milá consigue restaurar la pena de muerte en España. Pedrito tiene el honor de ser el primer condenado a muerte por la nueva ley con carácter retroactivo.
Escenario: Relación habitual entre padre e hijo:
Año 1977 : Le pido dinero a mi padre para salir.
Año 2007: Mi padre me pide dinero para apaciguar al banco.
Escenario: Disciplina escolar:
Año 1977: Hacías una putada en clase. El profesor te metía dos buenas hostias bien merecidas. Al llegara a casa tu padre te arreaba otras dos.
Año 2007 : Haces una putada. El profesor te pide disculpas. Tu padre te pide disculpas y te compra una moto y pone una demanda al profe del cole por no permitir la creatividad de los niños en clase.
Escenario: llega el 28 de octubre.
Año 1977: Llega el día del cambio de horario de verano al horario de invierno. No pasa nada.
Año 2007: Llega el día del cambio de horario de verano al horario de invierno. La gente sufre trastornos del sueño, depresión y amenorrea.
Escenario: El fin de las vacaciones.
Año 1977: Después de chuparse una caravana del copon con toda la familia metida en un seiscientos tras 15 días de vacaciones en la costa, se terminan las vacaciones. Al día siguiente se trabaja y no pasa nada.
Año 2007: Después de volver de Cancún, en un viaje todo pagado. Se terminan las vacaciones y la gente sufre trastornos del sueño, depresión y seborrea.
Escenario: Al salir de clase
Año 1977: Entre 2º y 8º de EGB. Llegas a casa corriendo, tiras la mochila y te vas a jugar con l@s amig@s, meriendas en la calle un bocata de chorizo o nocilla con las manos todas guarras. Si está lloviendo meriendas lo mismo pero en el salon de casa viendo Barrio Sesamo, Gijoe, Cops, Campeones, Chicho terremoto, Heidi, La Aldea de Arce o Los problemas crecen, luego juegas al tente o a los playmobil, a los pin y pon o a las barriguitas. Haces los deberes y estudias (todo en una hora, sin ayuda, con 5 asignaturas, temas largos y libros sin dibujos para niños de 3 años). Finalmente a eso de las 9.30 cenas y ves en la tele El equipo A o alguna peli hasta que a las 22.30 o las 23.00 te mandan a la cama porque empieza algo de dos rombos.
Año 2007: Mismo rango temporal. Sales del cole, tu niñera te esta esperando. Te lleva de la mano a tus clases extraescolares de 2 horas tres dias a la semana. Cuando sales te recoge y te lleva a casa. Estudias dos temas de una hoja cada uno de las dos asignaturas que has tenido ese dia y haces el recortable que te han mandado para casa bajo la supervision de un adulto con tijeras de plastico hasta las 21.00. Entre medias te han llamado por el movil unas 10 veces. Cenas. Ves Gran Hermano, Los Serrano, La batidora o Sin tetas no hay paraiso. Les das las buenas noches a tus padres que se van a dormir. Te acuestas a la 1.00.
Si ese dia no has tenido clases extraescolares, te llevan de la mano a casa. Juegas a la consolao al ordenador o chateas en internet durante 2 o 3 horas. Si no, ves El diario de Patricia, o el Buscador, o El diario de Penelope, o Las tardes de Ana, o España Directo. Estudias dos temas de una hoja cada uno de las dos asignaturas que has tenido ese dia y haces el recortable que te han mandado para casa bajo la supervision de un adulto con tijeras de plastico hasta las 21.00. Entre medias te han llamado por el movil unas 10 veces. Cenas. Ves Gran Hermano, Los Serrano, La batidora o Sin tetas no hay paraiso. Les das las buenas noches a tus padres que se van a dormir. Te acuestas a la 1.00.
Escenario: Accidente callejero.
Año 1977: Sábado por la tarde. Pedro, Maria y la pandilla, todos con 13 años, están jugando al escondite en la calle. Pedro empuja a Maria, Maria tropieza con una piedra que hay en el suelo, se cae, se raspa y se hace algo de sangre en la rodilla. Maria llora. Las amigas la ayudan y los amigos le dan un par de leches a Pedro por empujarla. Al día siguiente son tan amigos. Pedro lleva encima dos sopapos de su madre y un tirón de orejas de su padre y María una tirita en la rodilla y los vaqueros con una pegatina cosida de tela.
Año 2007: Aquí, dada la complejidad del cambio ya hay varias opciones. También es Sábado por la tarde.
Opción 1:
Pedro y Maria con 13 años están jugando a la PlayStation III en casa con más amigos. Se pelean por el mando. Maria cae al suelo, se raspa y rompe el pantalón. Llega la madre de Pedro y como no sabe que hacer llama a la de Maria. Llega la madre de Maria y monta un cristo. Deciden llamar al 112. Llegan los del 112 y se la llevan a urgencias. Los padres de Maria demandan a Pedro por agresión y le reclaman daños físicos por la herida y emocionales por el pantalón roto y la crisis emocional de Maria. Pagan los padres de Pedro y a el no le dicen nada por que no pueden agredirle o castigarle física ni psicológicamente. Pedro va al reformatorio tras el juicio por intento de agresión sexual a una menor. Al día siguiente sus amigos se burlan y se descojonan de ambos en el recreo. Tienen que llevarlos al psicologo por trauma severo. María lleva la rodilla vendada y muletas.
Opción 2:
Pedro y Maria, con 13 años, son novios y están en internet viendo porno. Deciden poner en práctica la posición 115 del kamasutra, que es la que toca. A Maria le da un tirón en la pierna. Entra la madre de Pedro al oír ruido y les pilla. Acusa a Maria de pervertir a su hijo y llama a la madre de Maria. Los padres de Maria demandan a Pedro por agresión sexual de una menor inocente. Ganan los padres de Maria. También le demanda por daños físicos (el tirón) y también ganan. Y por daños ético-morales-psicologicos. Vuelven a ganar. La noticia sale en España Directo que manda un reportero a casa de Pedro y otro a casa de Maria. Al día siguiente en el diario de Patricia salen ambos con los padres intentando una reconciliación.
Opción 3:
Pedro, Maria y los colegas, de 13 años, están haciendo botellón en la plaza del pueblo. Nadie les dice nada porque sino le zurran o le demandan por agresión a un menor. María está hablando con Pedro, esta borracha y casi no se tiene en pie. Resbala con algo de arena y se cae al suelo. Los amigos se descojonan de ella. Se hace un raspón en la rodilla y tiene que llamar ella misma al 112, que al llegar le venda la pierna y avisa a los padres. Antes de irse le dan unas muletas para que puede andar. Al día siguiente los padres de Maria demandan al ayuntamiento por la arena del suelo que tiró a su hija y la causó daños físicos (la herida) y psicologicos (la perdida del pantalón que se rompió y las risas de sus compañeros). A María no se la riñe, ni se la castiga, ni le dan una leche por estar borracha. Es que el psicologo de la familia les recomienda que hacer caso omiso es lo mejor para que ella misma se de cuenta de lo que ha hecho. Mientras, los padres piden indemnización económica en el juicio. Ganan. Mandan a Maria al psicologo por el trauma emocional y la dan 400 euros para otros vaqueros. Ella gasta 300 en los vaqueros y 100 para el próximo botellón y para condones.
Es un poco bestia, pero hay que admitir que tiene gracia el asunto, sobre todo para todos aquellos que en la década de los 80-90 (principios) estábamos jugando en la calle con los amigos.
Besos a los que están, a los que estuvieron, y a los que estarán.
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martes, 16 de septiembre de 2008
jueves, 14 de agosto de 2008
El Niño de Mi Vecina.
Era una bonita urbanización, de esas de clase media alta, en una buena zona, y repleta de chalettes adosados. Como el pueblecito era bastante joven, se apreciaba la presencia de niños pequeños por doquier, algunos recien nacidos, y otros no tan chicos. Al mismo tiempo que abundaban los niños, abundaba la estupidez de los nuevos ricos que vivían en la zona, cuya gilipoyez parecía no tener límites.
Llevo mucho tiempo viviendo allí, trabajando allí, y he visto de todo, desde gente agradable, hasta auténticos impresentables, cuyo ego desbordan por todos los rincones del lustroso todoterreno nuevo. En visos de una crisis económica, parece que la mengua de dinero incrementa la irracionalidad de las personas que viven aquí. No solo se ven cochazos en venta, si no que parece ser que desprenderse de ellos arranca una parte de su "clase". Una clase, añado, que solo ven ellos, pues yo no atisbo más que la mala educación de los petardos que encima se creen con más derechos que nadie por "tener dinero", o por "tener un Cayenne". El pobre coche no tiene la culpa de nada, salvo de no pasar largas temporadas en el taller para alejarse de los dueños.
En fin, opté por ignorar a los estúpidos de mis conciudadanos, y proseguir con mis propios intereses. He de admitir que soy una ferviente partidaria de los barrios-pueblo, donde todo el mundo se conocía, y nadie tenía más que nadie, por lo que, como una gran familia, era habitual la ayuda. Aquí no se ve nada de eso, todo el mundo envidia lo que tiene el otro, y trata de tener más, para sentirse mejor con ellos mismos, o a saber. Lo de ayudarse mutuamente está más que descartado, por supuesto, ya que, con suerte, no intentarán pisotearte y regocijarse en tus problemas, para sentirse mejor con su mísera vida de artificiales lujos.
En fin, estúpidos sin idea, cuyo único criterio a seguir es: "Si es más caro, es mejor".
Pero siguiendo la cuestión, entramos en los asuntos de lo que "molesta" a la gente (o debería decir; gentuza) esta. Todavía a día de hoy me río de la cara de mala leche de mi vecina, cuando me fui a quejar a su casa. Todo empezó en un día normal, pues como todos.
Da la casualidad de que adoro los animales, y yo misma financiaría una reserva natural en África (con el secreto anhelo de utilizar a estos habitantes como alimento para leones), de poder hacerlo. Tengo un precioso husky de grandes ojos azules, y pelo gris oscuro y blanco, que desde cachorrito ha sido un perro excelente. No obstante, el animal tiene la mala costumbre de ladrar cuando alguien pasa cerca de la puerta, o del jardín. Como es lógico, que al cabo del día ladre 4 veces no me supone mayor problema, es más, lo prefiero ya que así nos avisa de cualquier posible riesgo. En lo general, yo me confieso un tanto intolerante con los ruidos, y odio los perros que se pasan el día ladrando. Pero en este caso, no por ser mi perro, mi precioso husky era bastante calmado en lo referente a ruido.
El timbre sonó un día, y me encontré de bruces con la petarda de mi vecina de al lado. Era la típica imbecil que tenía un Mercedes CLK para ella, no por que el coche sea bonito (que lo es), si no por que es un Mercedes, por lo tanto es caro, por lo tanto es bueno. Tuve la mala suerte de que mi plaza de aparcamiento fuese la de al lado, por lo que mi Sonata, (un viejo cacharro de 10 años que saqué de un desguace para restaurar, solo por que me gustaba), al final duerme en la calle donde está más seguro, y no recibe golpes.
"Si?" pregunté, enarcando una ceja, intrigada.
"Que venía a decirte, que el perro molesta cuando ladra. Por que no le operas las cuerdas vocales?" dijo con una sonrisa más falsa que un billete de 3 euros.
"Por que no creo que el perro moleste, no ladra tanto, y además, me viene bien que me avise si alguien se acerca o entra en la casa. Para que lo quiero si no?" dije educadamente, aunque me entraron ganas de soltarle; que por que no se cortaba ella las cuerdas vocales y dejaba de decir estupideces.
"Bueno, comprende que no a todos nos gustan los perros, y yo no tengo por que estar aguantando a tu animal, cuando yo no tengo perro." dijo ella.
"Yo lo entiendo, pero el perro no molesta. Si fuese molesto, ya me habría encargado de ello." dije, incrédula.
"Bueno, yo solo te aviso. Como el perro siga molestando, tomaré medidas legales al respecto." dijo ella, con sequedad.
Se dio la vuelta, y se marchó. Esto era el colmo de la hipocresía, y la soplapoyez de los cretinos estos! Ahora resulta que el perro molesta. Lo cierto era que no era la primera vez que hacían muestras de desagrado hacia el perro, desde mojarle con la manguera, hasta gritarle, y dar golpes en la valla para asustarlo, o provocarlo. Total, que al final puse brezo por todos lados, por evitar que el animal mordiese, que ya se sabe, con las leyes "pro humanos" de este país, el culpable siempre es el perro, y no el gilipoyas que mete la mano en el jardín ajeno.
En fin, los días pasaron. El veranito, ya se sabe, la cervecita en la terraza a media tarde, el cantar de los pajarillos, mi perro husmeando junto al olivo, y... el cabrón del niño de la vecina pegando berridos como un venado. Ya vino el encantador chavalín de 5 años a fastidiarme la tranquilidad de la cerveza, y la intelectual conversación que mantenía con mi pareja.
Sus chillidos estridentes, su forma de hablarlo todo a voces, su malísima educación. Ya vi como el sauce se agitaba cuando al simpático chaval le dio por tirar de una de las ramas que se había colado en el jardín de al lado. El pobre arbol parecía suplicarme ayuda. Todo esto, por supuesto, mientras el crío se expresaba en el gutural idioma de Tarzán. El colmo fue cuando la pelota voló a mi jardín y cayó encima de la hortensia. A tomar por culo mis preciosas flores!
Me tomé la cerveza de un trago, suspirando fuertemente, y mirando a mi pareja con gesto de querer matar a alguien. Revivía la escueta conversación del otro día, cuando la vecina se quejó de que mi pobre perrillo molestaba. Dejando el botellín sobre la mesa de un seco golpe, me levanté y me fuí a casa de la vecina.
"Digame." dijo ella, al abrir la puerta.
"No, solo venía a decirle que su hijo acaba de estropear mi magnífica tarde de relax. No solo se ha dedicado a marear mi sauce joven, si no que me ha destrozado una preciosa hortensia, todo ello sazonado con sus estridentes y molestos gritos. A ver si lo educa un poquito mejor, y deja de molestar a los vecinos." dije yo, mostrando al igual que ella, una sonrisa viperina.
"Pero bueno!" dijo ella, claramente ofendida. "A que vienes tu a decirme como tengo que educar a mi hijo? Acaso te importa?"
"Bueno, dado el caso de que sus escandalosos berridos me resultan molestos, pues me veo en la situación de tener que comunicar mis quejas al respecto, al igual que usted me hizo saber de las suyas en lo referente a mi perro." le expliqué.
"Habrase visto, me vas a comparar un niño con un perro?" gritó exaltada.
"Bueno, pues dado que a mi no me gustan los niños, y el hecho de que no haya niños en mi casa lo demuestra, he de decir que la comparativa es clara. Por que he de aguantar yo los berridos y chillidos de su hijo, cuando a mi NO me gustan los niños?" expliqué.
"Pero no es lo mismo!" protestó ella.
"Ah, no? Veamos, yo tengo que operar a mi perro porque a vuesa merced le molesta que el animal ladre un poquito. Pero es que además de tener que mutilar a mi animal, tengo que aguantar como su chiquillo irrumpe en la paz de mi hogar con sus gritos? Pero claro, yo no puedo decir nada porque son niños, y los niños se tienen que respetar. Es decir, usted no puede hacer un esfuerzo en aguantar a mi animal, que es un santo, por que es un animal, pero yo tengo que hacer el tremendo intento de soportar a su hijo por que es un niño?" dije sacudiendo la cabeza.
"Pues si!" espetó ella.
"Pues no!" le respondí. "No me gustan los críos, por ende no tengo por que aguantarlos. Al igual que es mi labor intentar que el perro moleste lo menos posible (y ya lo hago, lo que pasa que usted es una ególatra prepopente, y se tiene que quejar por que sí). Usted está en su OBLIGACIÓN de criar correctamente a su retoño, y evitar que este moleste al resto de vecinos. No es cuestión de razas, señora, si no de educación." le expliqué.
Ella se quedó de una pieza, mirándome con estupefacción. No sé si realmente le caló hondo lo que dije, o sencillamente no comprendió mis divagaciones. Cuando estaba a punto de marchar, me acordé de otra cosa.
"Ah, a propósito. He tomado medidas legales para que se le asigne otra plaza de aparcamiento, una que no esté próxima a la mía. Ya está bien de estar pagando plaza de aparcamiento, y no poderla usar, por que usted es una inutil conduciendo, y cada vez que mueve el coche me abolla el lateral."
Aquello la debio joder, por que se quedó repentinamente pálida. Estuve a punto de reirme en su cara y decirle; A que jode cuando los vecinos también se quejan por cosas que molestan?
No se que pensará la imbecil de mi vecina de esto. Lo cierto es que meses despues yo tengo una plaza de garaje lejos de la suya, mi perro sigue con las cuerdas vocales intactas, y el mojigato del crío grita algo menos. Por lo menos he de decir que no ha vuelto a venir quejándose por gilipoyeces, y mira que la doy razones (a drede), con los Maiden.
Llevo mucho tiempo viviendo allí, trabajando allí, y he visto de todo, desde gente agradable, hasta auténticos impresentables, cuyo ego desbordan por todos los rincones del lustroso todoterreno nuevo. En visos de una crisis económica, parece que la mengua de dinero incrementa la irracionalidad de las personas que viven aquí. No solo se ven cochazos en venta, si no que parece ser que desprenderse de ellos arranca una parte de su "clase". Una clase, añado, que solo ven ellos, pues yo no atisbo más que la mala educación de los petardos que encima se creen con más derechos que nadie por "tener dinero", o por "tener un Cayenne". El pobre coche no tiene la culpa de nada, salvo de no pasar largas temporadas en el taller para alejarse de los dueños.
En fin, opté por ignorar a los estúpidos de mis conciudadanos, y proseguir con mis propios intereses. He de admitir que soy una ferviente partidaria de los barrios-pueblo, donde todo el mundo se conocía, y nadie tenía más que nadie, por lo que, como una gran familia, era habitual la ayuda. Aquí no se ve nada de eso, todo el mundo envidia lo que tiene el otro, y trata de tener más, para sentirse mejor con ellos mismos, o a saber. Lo de ayudarse mutuamente está más que descartado, por supuesto, ya que, con suerte, no intentarán pisotearte y regocijarse en tus problemas, para sentirse mejor con su mísera vida de artificiales lujos.
En fin, estúpidos sin idea, cuyo único criterio a seguir es: "Si es más caro, es mejor".
Pero siguiendo la cuestión, entramos en los asuntos de lo que "molesta" a la gente (o debería decir; gentuza) esta. Todavía a día de hoy me río de la cara de mala leche de mi vecina, cuando me fui a quejar a su casa. Todo empezó en un día normal, pues como todos.
Da la casualidad de que adoro los animales, y yo misma financiaría una reserva natural en África (con el secreto anhelo de utilizar a estos habitantes como alimento para leones), de poder hacerlo. Tengo un precioso husky de grandes ojos azules, y pelo gris oscuro y blanco, que desde cachorrito ha sido un perro excelente. No obstante, el animal tiene la mala costumbre de ladrar cuando alguien pasa cerca de la puerta, o del jardín. Como es lógico, que al cabo del día ladre 4 veces no me supone mayor problema, es más, lo prefiero ya que así nos avisa de cualquier posible riesgo. En lo general, yo me confieso un tanto intolerante con los ruidos, y odio los perros que se pasan el día ladrando. Pero en este caso, no por ser mi perro, mi precioso husky era bastante calmado en lo referente a ruido.
El timbre sonó un día, y me encontré de bruces con la petarda de mi vecina de al lado. Era la típica imbecil que tenía un Mercedes CLK para ella, no por que el coche sea bonito (que lo es), si no por que es un Mercedes, por lo tanto es caro, por lo tanto es bueno. Tuve la mala suerte de que mi plaza de aparcamiento fuese la de al lado, por lo que mi Sonata, (un viejo cacharro de 10 años que saqué de un desguace para restaurar, solo por que me gustaba), al final duerme en la calle donde está más seguro, y no recibe golpes.
"Si?" pregunté, enarcando una ceja, intrigada.
"Que venía a decirte, que el perro molesta cuando ladra. Por que no le operas las cuerdas vocales?" dijo con una sonrisa más falsa que un billete de 3 euros.
"Por que no creo que el perro moleste, no ladra tanto, y además, me viene bien que me avise si alguien se acerca o entra en la casa. Para que lo quiero si no?" dije educadamente, aunque me entraron ganas de soltarle; que por que no se cortaba ella las cuerdas vocales y dejaba de decir estupideces.
"Bueno, comprende que no a todos nos gustan los perros, y yo no tengo por que estar aguantando a tu animal, cuando yo no tengo perro." dijo ella.
"Yo lo entiendo, pero el perro no molesta. Si fuese molesto, ya me habría encargado de ello." dije, incrédula.
"Bueno, yo solo te aviso. Como el perro siga molestando, tomaré medidas legales al respecto." dijo ella, con sequedad.
Se dio la vuelta, y se marchó. Esto era el colmo de la hipocresía, y la soplapoyez de los cretinos estos! Ahora resulta que el perro molesta. Lo cierto era que no era la primera vez que hacían muestras de desagrado hacia el perro, desde mojarle con la manguera, hasta gritarle, y dar golpes en la valla para asustarlo, o provocarlo. Total, que al final puse brezo por todos lados, por evitar que el animal mordiese, que ya se sabe, con las leyes "pro humanos" de este país, el culpable siempre es el perro, y no el gilipoyas que mete la mano en el jardín ajeno.
En fin, los días pasaron. El veranito, ya se sabe, la cervecita en la terraza a media tarde, el cantar de los pajarillos, mi perro husmeando junto al olivo, y... el cabrón del niño de la vecina pegando berridos como un venado. Ya vino el encantador chavalín de 5 años a fastidiarme la tranquilidad de la cerveza, y la intelectual conversación que mantenía con mi pareja.
Sus chillidos estridentes, su forma de hablarlo todo a voces, su malísima educación. Ya vi como el sauce se agitaba cuando al simpático chaval le dio por tirar de una de las ramas que se había colado en el jardín de al lado. El pobre arbol parecía suplicarme ayuda. Todo esto, por supuesto, mientras el crío se expresaba en el gutural idioma de Tarzán. El colmo fue cuando la pelota voló a mi jardín y cayó encima de la hortensia. A tomar por culo mis preciosas flores!
Me tomé la cerveza de un trago, suspirando fuertemente, y mirando a mi pareja con gesto de querer matar a alguien. Revivía la escueta conversación del otro día, cuando la vecina se quejó de que mi pobre perrillo molestaba. Dejando el botellín sobre la mesa de un seco golpe, me levanté y me fuí a casa de la vecina.
"Digame." dijo ella, al abrir la puerta.
"No, solo venía a decirle que su hijo acaba de estropear mi magnífica tarde de relax. No solo se ha dedicado a marear mi sauce joven, si no que me ha destrozado una preciosa hortensia, todo ello sazonado con sus estridentes y molestos gritos. A ver si lo educa un poquito mejor, y deja de molestar a los vecinos." dije yo, mostrando al igual que ella, una sonrisa viperina.
"Pero bueno!" dijo ella, claramente ofendida. "A que vienes tu a decirme como tengo que educar a mi hijo? Acaso te importa?"
"Bueno, dado el caso de que sus escandalosos berridos me resultan molestos, pues me veo en la situación de tener que comunicar mis quejas al respecto, al igual que usted me hizo saber de las suyas en lo referente a mi perro." le expliqué.
"Habrase visto, me vas a comparar un niño con un perro?" gritó exaltada.
"Bueno, pues dado que a mi no me gustan los niños, y el hecho de que no haya niños en mi casa lo demuestra, he de decir que la comparativa es clara. Por que he de aguantar yo los berridos y chillidos de su hijo, cuando a mi NO me gustan los niños?" expliqué.
"Pero no es lo mismo!" protestó ella.
"Ah, no? Veamos, yo tengo que operar a mi perro porque a vuesa merced le molesta que el animal ladre un poquito. Pero es que además de tener que mutilar a mi animal, tengo que aguantar como su chiquillo irrumpe en la paz de mi hogar con sus gritos? Pero claro, yo no puedo decir nada porque son niños, y los niños se tienen que respetar. Es decir, usted no puede hacer un esfuerzo en aguantar a mi animal, que es un santo, por que es un animal, pero yo tengo que hacer el tremendo intento de soportar a su hijo por que es un niño?" dije sacudiendo la cabeza.
"Pues si!" espetó ella.
"Pues no!" le respondí. "No me gustan los críos, por ende no tengo por que aguantarlos. Al igual que es mi labor intentar que el perro moleste lo menos posible (y ya lo hago, lo que pasa que usted es una ególatra prepopente, y se tiene que quejar por que sí). Usted está en su OBLIGACIÓN de criar correctamente a su retoño, y evitar que este moleste al resto de vecinos. No es cuestión de razas, señora, si no de educación." le expliqué.
Ella se quedó de una pieza, mirándome con estupefacción. No sé si realmente le caló hondo lo que dije, o sencillamente no comprendió mis divagaciones. Cuando estaba a punto de marchar, me acordé de otra cosa.
"Ah, a propósito. He tomado medidas legales para que se le asigne otra plaza de aparcamiento, una que no esté próxima a la mía. Ya está bien de estar pagando plaza de aparcamiento, y no poderla usar, por que usted es una inutil conduciendo, y cada vez que mueve el coche me abolla el lateral."
Aquello la debio joder, por que se quedó repentinamente pálida. Estuve a punto de reirme en su cara y decirle; A que jode cuando los vecinos también se quejan por cosas que molestan?
No se que pensará la imbecil de mi vecina de esto. Lo cierto es que meses despues yo tengo una plaza de garaje lejos de la suya, mi perro sigue con las cuerdas vocales intactas, y el mojigato del crío grita algo menos. Por lo menos he de decir que no ha vuelto a venir quejándose por gilipoyeces, y mira que la doy razones (a drede), con los Maiden.
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